KUPU-KUPU BUNGALOWS – DUERME AQUÍ Y
COLABORA CON UNA ONG
Las vistas desde el bungalow.
Debido a que
llegamos de noche no pudimos contemplar los magníficos bungalows en donde nos hospedamos. Están ubicados a tan solo cinco minutos a pie de todo el lío de
Ubud y en medio de los arrozales de la zona. Se respira tranquilidad y durante la noche se
oye una variedad increíble de ruidos de la naturaleza . Desde la terraza de
estas cabañas de madera con techo de paja construidas al estilo balinés se
contemplan los campos de arroz cultivados en distintos niveles de forma escalonada. Estas cabañas pertenecen a la fundación kupu – kupuque se encarga de
ayudar a niños con discapacidades físicas y mentales. La ONG fue creada por
una mujer de Vitoria, Begoña.
Uno de los bungalows de la Ong.
Esta mujer viajó hace quince años a Bali y se
enamoró de la isla y de un indonesio con el que tiene una hija de 10 años.
Además de los bungalows, kupu-kupu posee una escuela donde acoge a estos niños
y una tienda de arte en la que se venden
las manualidades que los niños crean con materiales locales. Luego de hablar
sobre el viaje y las diferentes costumbres del mundo indonesio y el occidental
nos dio una amplia información sobre la isla que conoce al dedillo.
Interior del Bungalosw.
Los arrozales vistos desde la terraza del bungalow Kupu-Kupu.
PASEANDO ENTRE LOS ARROZALES
Agricultora del arroz..
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Luego de
desayunar unos crepes de película hechos por uno de los jóvenes que mantienen
los bungalows nos fuimos a recorrer un camino que rodea los arrozales y termina
en la ciudad de Ubud. El trayecto dura 3 o 4 horas y vale mucho la pena. El sendero va pegado a
los campos de arroz y se puede ver a los agricultores trabajar la tierra. Van
descalzos, con pantalones cortos o doblados hasta las rodillas, que es por donde
les suele llegar el agua de estos cultivos. Calzan unos sombreros de paja en forma de cono para
soportar el solazo que dispara el astro rey al mediodía en esta zona del planeta. Se
atraviesan pequeños poblados o viviendas donde venden pinturas, esculturas,
artesanías, bebidas o comidas típicas.
Uno de los tantos templos que hay
en el trayecto.
Hace muchísimo calor y no hay demasiada
sombra. Pasamos por más de una obra en construcción y sorprende ver a mujeres
trabajando. Se encargan sobre todo del transporte de material. Llevan ladrillos
en la cabeza o colgados de unos arneses sobre la espalda. Pasamos un par de
colegios públicos. Los niños van vestidos con uniformes. También se ven varios
templos hindúes o budistas de distintos tamaños. En algunos no dejan entrar y
en otros hay unas cuantas condiciones para hacerlo: pantalón largo o pareo,
cabeza cubierta, mujer sin regla, entre otras.
Mujeres trabajando en la construcción.
Babi Guling, el cerdo asado indonesio.
Una vez en Ubud fuimos a un famoso restaurante ubicado en la zona posterior de los templos principales de la ciudad donde hacen un plato típico llamado Babi Guling, o sea cerdo asado. Lo ofrecen de distintas formas: con arroz, fideos, solo, etc. Es exquisito. Más de un musulmán cambiaría de religión al probarlo. El precio fue de 65.000 rupias por persona. Después me dediqué a recorrer el centro de la ciudad. El tema de los taxis es agotador en esta ciudad, se parece al “hello míster” de las molucas. No paran de ofrecértelo por todos lados y eso que Ubud es un pueblo grande, más que una ciudad, y las distancias son cortas. Tienen un mercado central que vale la pena. Está dividido por temáticas: ropas, pinturas, comidas, artesanías, etc. Hay de todo, lástima que en la mochila se pueden meter muy pocas cosas. Lo que está también muy de moda son los masajes de todo tipo. Y muy baratos.
Cajas decorativas el mercado cenral de Ubud
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Normas para entrar a los templo
Lista y precios de los masajes
No se alteren ...hay para todos los gustos
ALREDEDORES DE UBUD - CAMINANDO ENTRE ARROZALES:
El duro trabajo del cultivo del arroz
...
LOS TEMPLOS DE UBUD
...
EL BOSQUE DE LOS MONOS SAGRADOS
Entrada al bosque de los monos.
Advertencia
Cerca del
centro de Ubud se encuentra el bosque de los monos sagrados. La entrada cuesta 20.000 rupias por cabeza. Está plagado de unos monos grises de tamaño medio o
pequeño. El bosque es muy espectacular con la vegetación típica del lugar.
Arboles gigantes, lianas, arbustos, riachuelos y sobretodo…. monos. Dentro hay
unos templos sagrados. Nuestra visita coincidió con una ceremonia religiosa. Un montón de balineses, hombres, mujeres y
niños entraron en procesión llevando unos dioses irreconocibles para quien
teclea. Iban cantando y portaban ofrendas, frutas, flores e inciensos. Al final
del ritual se metieron en el templo que está dentro del bosque sagrado donde no
es permitida la entrada de turistas.
Hay dioses para todos los gustos
Ceremonia religiosa dentro del bosque sagrado de los monos
LOS MONOS
Ráscame la nuca cariño.
Abundan las lianas que usan los monos.
El tema de
los monos es delicado. Están al lado tuyo y a veces se pelean a puñetazos o
mordiscos.Tienen una dentadura importantelos amigos de Darwin. Yo por si las
moscas llevaba un palo en la mano. Hay veces que vas solo por caminos o
senderos del bosque de dos metros de ancho donde a ambos lados está plagado de
monos, igual diez o más. Te miran, ahí sentados, esperando que pases entre
ellos, como diciendo, “qué vas a pasar o no homo sapiens?”. Y nada apretás los
puños, el culo, te muerdes los dientes y pasas. Es bueno siempre mantener las distancias. Al
final no deja de ser un animal salvaje a pesar de estar muy acostumbrado a
vernos a los monos “inteligentes” todos los días. Lo de inteligente va
entrecomillado porque realmente muchas veces te queda la duda de quién es más
idiota. Hay gente que sale de la urbe y solo ha visto animales en “liberen a Willy”,”
buscando a Nemo”, “mi amigo el oso panda”, o cosas por el estilo. He visto personas
dentro del parque acercarse a los monos casi para darle un beso de lengua con
el solo objetivo de sacarse un selfing con su iphone 99.8 sumergible 0,15 mts
en váter doméstico.
Esta lleno de estos senderos con "monitos"
esperando a ambos lados que pases. Adelante.
Y claro después pasa lo que pasa. La del selfy era una
china, japonesa o no sé de donde, de ojos rasgados. El monito le agarró el
pelo y no se lo soltó hasta que apareció uno de los tantos cuidadores que hay
por allí y que están para poner calma con los monkeys y advertir a los turistas
que “eso no se hace”. Después vi a un hombre sentarse al lado de un mono y
pasarle el brazo sobre el hombro casi
tocándolo para sacarse una foto de portarretrato, al estilo “que pasa amigo,
cómo va la vida por el wood? . A lo que el simio respondió con un rugido
más mordisco que logró esquivar por los pelos el turista. También aprecié
atacar un mono, sin razón aparente, a otro visitante que se defendió con una
patada al animal. Conclusión: atentti al mono ¡¡.
Entre monos
...
LAS DANZAS BALINESAS
Los gestos son increíbles
Por la noche
quedamos con Begoña en un templo hindú donde hay danzas típicas de la isla. El
precio de la entrada es de 80.000 rupias por persona. Son seis danzas
diferentes. Todo el espectáculo dura algo más de una hora. Vale la
pena. Los movimientos, la música, las vestimentas y sobretodo los gestos de los
que bailan son increíbles. Parecen robots. El entorno, la música, las ropas,
los bailes te transportan a un mundo diferente.
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